martes 18 de diciembre de 2007

Breves apuntes sobre Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos de Mario R. Cancel

En la mañana de hoy nos reunimos para dar inicio a las actividades de la Semana de Puerto Rico y qué mejor manera para comenzar que con la presentación de un texto que recoge gran parte de la producción literaria en nuestro país de los últimos 26 años. Antes de pasar al conversatorio sobre las letras puertorriqueñas, el libro y lo que éste representa para nuestra historia literaria quisiera presentarles unas breves disquisiciones con las que intentaré darles una idea del contenido y estructuración del texto del profesor Mario Cancel.

“Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos” publicado por la Editorial Pasadizo comienza con unas palabras liminares del autor en las que éste advierte el carácter inacabado de este proyecto, en el que no persigue incluir todos los pormenores de la producción literaria más reciente, sino presentar una amplia gama de opciones. Este texto, al igual que los silencios de la Historia, sólo puede reconocer y reflexionar sobre la contribución de unos, a la vez que descarta a otros. En otras palabras, Cancel aclara que la lista está incompleta y siempre abierta a modificaciones. Sin embargo, este esfuerzo investigativo constituye una respuesta necesaria ante la falta de referencias de primera mano que pudieran ofrecer una visión panorámica de la producción literaria de los últimos tiempos, además de provocar la discusión y reflexión sobre ella.


La primera sección, “1980 etcétera: textos y pretextos”, subdividida a su vez en otras seis partes y dos apéndices, constituye una especie de periplo a través de la literatura puertorriqueña desde mediados de la década del 80 hasta nuestros días. Este trasfondo es sumamente interesante y revelador. Por un lado, presenta una muestra variada del quehacer artístico del país, en la que sobresalen algunas de las figuras más conocidas, pero sin que esto implique el señalamiento de los nuevos adalides de nuestras letras ya que Cancel descarta tajantemente establecer modelos a seguir. Por otro lado, en el libro se presenta un panorama que abarca diversos aspectos históricos, económicos, políticos, ideológicos, sociales y culturales, lo que permite una visión de conjunto que facilita la comprensión del periodo y de las fuerzas que lo moldean. Asimismo, Cancel aclara que dichos escritores, si bien prescinden de las preocupaciones recurrentes de la literatura puertorriqueña como la identidad y la nación, no significa que estén ajenos a su momento histórico, ni a su entorno social y cultural. En esta sección del texto no pueden pasar por alto los apéndices en los que no sólo se presenta la discusión de diversos linderos literarios, así como las relaciones indisociables entre estos, sino la influencia decisiva que juegan los medios de comunicación y el impacto de la multiplicidad de foros en las producciones literarias. Se muestra cómo se conjugan la “literatura” en su sentido tradicional con otras variantes que surgen de las nuevas tendencias como la “visualiteratura” por la influencia del performero y la “virtualiteratura” en la que se impone la red, ambas vertientes están imbuidas por la era digital y la globalización. Estas nuevas influencias abren el paso a la discusión del impacto significativo de la era digital en la literatura, a la vez que nos lleva a reflexionar sobre las convergencias y divergencias entre las nuevas formas de discursos literarios y los tradicionales.


La segunda parte del libro “(Post) narrativa y escritura: un esquivo monólogo” consta de un extenso ensayo de cuatro partes además de dos apéndices. En estas páginas Cancel prosigue con la discusión del quehacer literario de algunos de los escritores de los últimos tiempos. Sin embargo, ahora profundiza en la consideración y exposición de las nuevas propuestas discursivas. Así, aparece el señalamiento de preocupaciones alternas planteadas en torno a asuntos tradicionales como lo nacional, la historia y su afán por la verosimilitud, la literatura, el progreso y sus cambios tecnológicos, entre otros. Por este motivo, Cancel destaca algunos de los recursos utilizados por estos escritores entre los que destaca: lo lúdico, los mundos internos, el intimismo, la intertextualidad, los elementos paratextuales, el absurdo, el humor con la preponderancia de la ironía y el cinismo, la influencia de la cultura de masas, el rechazo de la escritura mimética, el empleo de un lenguaje literario distanciado de lo soez, la violencia, lo grotesco, el erotismo, la narrativización del cuerpo y, en unos pocos, la tendencia al minimalismo, entre otros. Esto demuestra la actividad revisionista y altamente creativa de las generaciones jóvenes, lo que redunda en una amplia variedad de acercamientos que impulsan el debate y la reflexión crítica sobre la expresión creativa puertorriqueña de los últimos años.


“Archivo de sordos: conferencias diversas” es el provocador título de la última parte del texto y funge como un enfrentamiento con los académicos tradicionalistas para quienes los nuevos escritores han pasado inadvertidos. En este conjunto de conferencias y ensayos Cancel aduce los diferentes aspectos relacionados con la representación de lo puertorriqueño en nuestras letras de ayer y de hoy desde perspectivas cuestionadoras. Estos asuntos los ha tocado en las secciones anteriores, por lo que volvemos a encontrar discusiones relacionados con lo étnico, las discontinuidades y continuidades de las generaciones literarias, la identidad nacional y la historiografía literaria, entre otros. Este archivo de sordos también podría llamarse archivo de ciegos ya que la academia, en general, no sólo se niega a escuchar, sino que tampoco ve y, por lo tanto, no reconoce el quehacer de las nuevas generaciones ni sus planteamientos, lo que evidencia la caducidad y lo limitado de las posturas asumidas por la intelectualidad del país.
Igualmente valiosa resulta la sección de referencias mínimas en las que Cancel acopia antologías literarias, colecciones de cuentos y poesías, novelas, revistas, fuentes virtuales, así como textos de crítica literaria puertorriqueña, de teoría y de historia. En suma, esta parte sirve un doble propósito, por un lado, engloba una visión de conjunto de la producción literaria más reciente de algunos escritores jóvenes del país y, por otro, provee el andamiaje crítico, histórico y teórico que le imparte cierto soporte y facilita el entendimiento de las obras presentadas.


Describir brevemente el esfuerzo y afán investigativo del profesor Mario R. Cancel en su más reciente libro “Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos” no le hace justicia al esfuerzo titánico que el mismo supone. Pero, por lo menos resulta imperativo enfatizar y agradecer el trabajo de Mario, no sólo por presentarnos la proliferación de las nuevas voces insulares y por señalar los derroteros de nuestras letras, sino también por abrir el paso a la reflexión crítica, al debate y a la reevaluación de estas producciones.


Así que sólo me queda felicitar a Mario por este proyecto tan laudable que nos calma momentáneamente ante la carencia de referencias abarcadoras y críticas de las expresión creativa insular de las últimas décadas, pero a su vez nos deja a la expectativa y sedientos de libros futuros en los que no sólo retome el acopio, el reconocimiento y la discusión de las nuevas producciones, sino que se detenga en la reflexión profunda de éstas.


Por Maribel Acosta
Estudios Hispánicos-RUM
15 de noviembre de 2007
Sala Manuel y Josefina Álvarez Nazario