sábado 17 de mayo de 2008

Sobre Literatura y narrativa puertorriqueña...


Por Sonia E. Galindo García
Estudiante Graduada PUCP

El libro trata de abrir una justa discusión sobre la literatura puertorriqueña del 80 al presente. Es a través de esta discusión que el autor pretende democratizar las obras evitando posicionarlas en orden jerárquico y decir quien es mejor o peor escritor o quien es simple principiante. Tratando en todo momento de hacer una reflexión de lectura alejada de la academia, demuestra que la literatura actual merece una justa valoración y una crítica. Ya han pasado 28 años de este tipo de escritura muy distinta a la anterior y aún no posee una crítica considerable que la acerque al público y que le provea al estudioso de las letras una herramienta de estudio. Observar sus tendencias, sus características y quienes son sus exponentes son otros aspectos importantes de este libro. Cancel comenta que el problema con la literatura actual no es el estilo ni la estructura ni el lenguaje; el problema yace en que los que gustan de la lectura de la Generación del 70 y anteriores pretenden leer de la misma forma a los escritores del momento, a los postmodernos. Las respuestas a los problemas de siempre han cambiado en este tiempo al buscarlas en lo que antes no era viable. Su visión no es dirigida hacia los mismos dilemas porque estos no se han resuelto y las respuestas anteriores no han aportado mucho; las situaciones y los dilemas siguen estando allí.


Los escritores puertorriqueños de la actualidad tienen sus influencias en varios aspectos que nos ayudarán a entender esta nueva literatura. Cancel, como historiador argumentará sobre esos aspectos históricos y no históricos que de alguna forma demarcan esa escritura de finales de siglo XX y principios del XXI. Primero, el aspecto económico transformado entre otras cosas por la desintegración del socialismo, la globalización, el hiperconsumo descontrolado, la unidad del poder político-militar con el económico, el neoliberalismo y el mercado libre global; la tecnología y la ciencia con la revolución de la informática, el Internet y la física cuántica lleva el tema de la identidad por otro rumbo dada la homogeneización de las culturas y trastoca la cultura logocéntrica habitual a una de imágenes y percepciones en el iconocentrismo actual. Dado el enfoque historicista del libro debemos mencionar también que la teoría de la física cuántica revolucionó la narrativa con la idea de que del pasado se puede saltar al futuro alejando los temas de la causalidad. La inteligencia artificial, por otro lado, modificó la manera de comprender al hombre el cual ha perdido su autoridad simbólica frente a las demás especies. Ya en un espacio más reducido, debemos observar los efectos de la privatización en Puerto Rico, la nueva mirada al ELA luego de 1985 y por supuesto todos los aspectos globales que afectaron la Isla y por ende modificaron la visión de mundo de los escritores.


No debemos pensar que existe un vacío entre los escritores del 70 y los 80 o que el cambio fue repentino pues surgió un puñado de escritores que se adelantaron a su época y carecieron del reconocimiento de la academia; por lo tanto no entraron al canon. Estos se ubican dentro de lo que Cancel denomina tardomodernidad por tener ciertos rasgos semejantes de los 70 y crear nuevos dentro de su tiempo. Aún así no logran entrar del todo en la postmodernidad pero sí son los escritores de la transición y merecen el estudio y la lectura de ambos grupos. Entre ellos se encuentran Manuel Abreu Adorno, Lourdes Vázquez, Ángel Encarnación, Edgardo Sanabria Santaliz y dos figuras bastante reconocidas hoy día por la academia: Edgardo Rodríguez Juliá y Luis López Nieves, entre otros. Entre ellos se cultivó una temática que tendrá continuidad en los 80 y los escritores actuales como el feminismo, el postfeminismo, tendencias del realismo sucio y los beatnicks; el ludismo, lo superficial del mundo mediático, la sociedad de consumo y la historia con una mirada alterna.


Sin embargo, es a través de López Nieves y Rodríguez Juliá que se alcanza el giro total del tono y el lenguaje, estos a su vez se distinguen por la manipulación y el reordenamiento de los sucesos históricos. Uno de los rasgos que se dio en los escritores de la tardomodernidad y que es una característica distintiva de los postmodernos es el cinismo, tono utilizado en una gran cantidad de obras.


Entonces, qué es la postmodernidad, en qué se distingue, quiénes son estos escritores y por qué el canon no los reconoce; y sobre todo, como enfoque de esta presentación, cómo hay que leer un escrito postmoderno. Para contestar estas interrogantes vayamos por partes.


Según Mario Cancel, los escritores puertorriqueños del 80 al presente escriben desde la postmodernidad. La postmodernidad, según Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos es una tendencia filosófica, artística y literaria que toma fuerza a partir de 1980. Aunque esta literatura puertorriqueña reciente no se aleja del todo de la literatura de los 70, se distingue en que existe una conciencia ideológica y un lenguaje diferente. Si tomamos en consideración el aspecto de la globalización de la información y la multitud de opciones y respuestas veremos como consecuencia una literatura heterogénea. La diversidad de discursos es la orden del día en la postmodernidad. Veamos algunas de las características principales que menciona el autor de la obra sobre la literatura puertorriqueña del 80 al presente; literatura que, a su vez, es acorde a la literatura postmoderna.


La pararealidad, lo fantástico y lo absurdo


Surgió como oposición al estilo realista y neorrealista y a la inoperancia de respuestas. Ni el arte ni la literatura pretenden representar la realidad tal cual ,sino que a través de la metaficción, lo metaliterario y el absurdo se pretende escribir la ficción de la ficción. Las vertientes de la fantasía, la ciencia ficción, el tema de lo extraterrestre son formas dentro del juego de la pararealidad. Representa a su vez la ruptura con el realismo mágico y la literatura del boom. Se afirma incluso, la novela negra, el sci-fi político, el horror y el thriller antes consideradas por la academia como subliterarios. Esta literatura posrrealista tiene sus influencias de la nouvelle roman, la antinovela y el surrealismo.


El ludismo


El juego de palabras y el juego con la historia presentan una literatura alejada de la realidad. Aunque el ludismo tiene sus raíces en la vanguardia, el surrealismo y el dadaísmo, se afianza en el iconocentrismo con la ayuda de la escritura virtual. Esto a su vez provoca la parodia de la racionalidad. Propone a su vez un desinterés total del realismo y del realismo mágico. No es el mismo ludismo que observa la amenaza de la identidad como en La guaracha del Macho Camacho de Luis Rafael Sánchez. Sin embargo, no ha omitido el comentario social pues el lector gracias a su entorno (artefactos y acontecimientos) puede realizar un juicio social. El cambio está en que el tremendismo, el absurdo, lo suspicaz y lo cínico transforman el medio para hacer tal juicio valorativo. No sustituye el caos social y reconoce los componentes de la vida social, como así lo ha argumentado Cancel. Por otro lado, también el ludismo celebra la violencia y su poética. Presenta la belleza, el honor y el erotismo en la agresión y la violencia casi como un culto morboso que tiene sus influencias bastante claras en el cine. Se suma a estos aspectos otro enfoque del ludismo: la desconfianza a los grandes paradigmas. No hay por que irse a los extremos sino que en un punto medio se verán el caos y el orden en convivencia, al igual que la anarquía y la racionalidad.


El lenguaje


Gracias a la difusión de la información en el Internet el lenguaje de estos escritores ha tenido su transformación. Junto con los elementos iconográficos que lo transforman se hallan elementos de intertextualidad y de ausencia de purismo lingüístico. El uso del spanglish, también llamado ingleñol y la reinvención de dialectos de forma lúdica aportan a esta literatura una riqueza lingüística sin precedentes. Sumado a esto también se ha escrito en inglés literatura netamente puertorriqueña.


La intertextualidad


Utilizada por muchos de los escritores postmodernos se ha transformado más bien en lo que Cancel denomina pegotear a la sustracción de fragmentos de relatos o estilos tal vez sin relación lógica. Esto a su vez propone el ludismo y la afirmación de lo amorfo de la discursividad muy análoga al realismo sucio. Esta intertextualidad enaltece el prejuicio o preconcepción como recurso, argumentando que escribir es reescribir. Sin embargo, ha traído a colación el tema del plagio que tanto molesta en la conciencia ética. Empero, debemos observar que para estos escritores es más bien un método de acomodar y reacomodar propuestas estéticas que a su vez ocasionan la mimesis y la personalización de lo escrito. Incluye dentro de la intertextualidad, el denominado pastiche o la imitación de diversos textos, estilos o autores en una misma obra.


El concepto de la Identidad


La discusión de la identidad se da de forma fragmentada y elusiva, quizás más sutil, donde no guardan mucha relación con la identidad nacional ni ciudadana que cultivaron los escritores anteriores. La individualidad del ser trajo consigo la pluralización de las identidades. El cambio de actitud frente al pasado histórico mostró a estos escritores que se podía analizar el presente sin necesidad del pasado sólo vista desde su propia individualidad. El tema de la identidad al pasar casi inadvertido en la actualidad da una apariencia de haber desaparecido. Este aspecto de la devaluación de la identidad en su sentido tradicional es una de las características mayores de la época actual. Por esto, queda demostrado que no hay que hablar de la identidad para escribir buena literatura puertorriqueña.


Postfeminismo y homoerotismo


La escritura postmoderna ha pasado del feminismo al postfeminismo observando las diferencias naturales en la mujer y celebrando por lo tanto el cuerpo proponiendo opciones para el placer sexual ecuánime entre géneros. El homoerotismo, por su parte es la escritura sobre relaciones humanas y sexuales entre personas del mismo género. Ambas retando a las imposiciones religiosas. Incluso, podemos sumar a estos temas la pornografía hetero y homosexista que se considera tabú y aleja esta literatura de la consideración de la academia.


Iconización, performerismo y el proceso de hibridación


Como un método de democratización y propaganda a través del micrófono abierto los escritores dan a conocer sus obras con el fin de interactuar con los oyentes y a su vez recoger de inmediato las respuestas y los comentarios sin necesidad de esperar a publicar. Hibridizado con el teatro la propuesta performática protesta contra el logocentrismo convirtiéndose así el autor frente a un público en icono. El espectáculo al decir el texto se convierte en la publicación del texto. Aunque algunos piensan que se debe denominar visualitura es realmente una repetición de métodos antiguos: la oralitura o los juglares. Sin embargo, no se ha sustituido la publicación de los libros con la visualitura.


El teatro no ha sido el único factor que se ha unido a la literatura puesto que las artes en general, la fotografía, el cine, las ciencias sociales, las comunicaciones y el Internet, entre otros, se han unido como resultado de la masa mediática que a su vez abre las puertas a todo tipo de gustos y personas que desean leer y escribir.


Diversidad ideológica


Si hay algo que debemos considerar en todo momento es que los escritores de la postmodernidad no se pueden estudiar con camisas de fuerza dado la diversidad de estilos, temas y actitudes con las que enfrentan la literatura. Vale aclarar que esto no es una posición menos comprometida, más bien es un cambio de actitud con el compromiso. Existe la hibridación de géneros literarios dificultando al lector en cuanto en donde posicionar los escritos. La diversidad de géneros que experimentan estos escritores es muestra de que tienen la capacidad de expresarse por varias vías incluyendo en ellas el medio mixto. Incluso utilizan el espacio mediático, antes visto como una amenaza, a un lugar ventajoso al que pueden sacar provecho y utilizar como influencia y como medio de promoción.


El cinismo


Ya se ha dicho que el cinismo en la escritura actual es más bien un rasgo heredado de los escritores de la tardomodernidad. Pero, ¿por qué el uso de este tono en la postmodernidad? Simplemente, porque a través del cinismo arraigado y la irreverencia se ridiculizan los métodos sagrados observándolos como simples invenciones del poder. Esto a su vez ha provocado la inexistencia del desenlace, el final abierto con varias opciones y la ausencia de intriga en otros.


Ralentización y aceleración


El tiempo dentro de esta escritura es otro juguete más donde el tiempo puede ser modificado tipo slow motion o por el contrario ser en extremo acelerado. Debemos agradecer esto a las filosofías de vida y a la física. Es por esto que los escritores actuales trabajan el tiempo como una función de posición. La temporalidad, la rutina y la incertidumbre del mañana colaboran con este aspecto del tiempo lento y con el acelerado.


En cuanto a los escritores podemos decir que hay un gran puñado que ha publicado durante esta década aunque estuvieron renuentes a hacerlo en los años anteriores; esto en ausencia de apoyo por parte de la academia y las editoriales. Sin embargo, publicaban en revistas y antologías, claro está no tan sólo en papel sino a través del Internet donde han encontrado un refugio donde compartir sus obras. Revistas como Puñal de epifanía, Zurde, Códice, Pastiche, Identidad; El cuervo, Luciérnagas y Brisas, El sótano, Huevo crudo fueron espacios que se abrieron como plataformas para escuchar las voces del momento. A esto se suman antologías y colecciones como El rostro y la máscara. Antología alterna de cuentistas puertorriqueños contemporáneos (1994), Mal(h)ab(l)ar: antología de nueva literatura puertorriqueña (1997); Los nuevos caníbales (2000) en colaboración con Cuba y República Dominicana; y Expresiones. Muestras de ensayo, teatro, narrativa, arte y poesía de la Generación X (2003). Muchos de los escritores que publican hoy día participaron no sólo de estas colecciones sino también del esfuerzo que se realizó en el Internet con las páginas web, los blogs o bitácoras y las revistas virtuales; este espacio lleva el nombre de virtualitura. Algunos de ellos son: el autor de nuestro libro en cuestión: Mario Cancel, Rafael Acevedo, Marta Aponte Alsina, Javier Ávila, Pedro Cabiya, Francisco Font Acevedo, Ana María Fuster Lavín, Zoé Jiménez Corretjer, Eduardo Lalo, Elidio La Torre Lagares, Juan López Bauzá, Daniel Torres, Maribel Ortiz, Max Resto, Ángela López Borrero, Mayra Santos Fébres, Guillermo Rebollo Gil, entre otros que por el factor tiempo no alcanzo a mencionar.


Entonces cómo debemos leer esta nueva literatura puertorriqueña a su vez postmoderna. Según se puede desprender de la lectura de Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos el primer punto que debemos considerar es salir de los parámetros del canon haciendo una lectura reflexiva, horizontal y no jerarquizada. Que no exista en la mente del lector ningún tipo de prejuicio por esta literatura sino que le de un espacio donde pueda florecer. Segundo, que el lector sea más abierto y más dinámico tomando conciencia de que será parte activa en el proceso de apropiar y adjudicar sentido. Los autores postmodernos no quieren que la lectura sea un proceso sencillo y en ocasiones se podrá notar la irresponsabilidad del emisor con el receptor. Ellos no escriben para el público. La ruptura entre autor-lector se haya en la distancia del uno para con el otro. Esto viene como consecuencia de ir más allá de las reglas predispuestas para inventar nuevas dimensiones del arte. Inventa sistemas, símbolos huyendo en todo momento de retratar la realidad, el texto es representación de otro texto. El discurso de esta literatura no asemeja el referente. Como no se cree la realidad el lector debe prepararse para la subjetividad. Tercer punto para leer un postmoderno, debe considerar la impureza de la escritura. La realidad temporal, espacial y representativa aleja esta escritura del canon así como también lo hace la hibridez entre géneros y el cambio en el lenguaje. El postmoderno valora muy poco la originalidad y las influencias, lo que ve es un texto cimentado o entretejido sobre las bases de otros textos. Cuarto punto, que en ocasiones se ha de encontrar con un minimalismo no tan puro con la práctica de quitar excesos y economizar palabras tal vez con la intención de llevar la propuesta casi transparente y sin adornos que promueve la escritura mediática. Quinto, que el lector debe enfrentarse con libertad ante temas “prohibidos” o denominados “tabú”. Sexto punto, que utilice todos los medios disponibles para leer esta escritura, dícese libros, revistas e Internet. Séptimo, que reconozca que no sólo hay que aprender a leerlos sino también a escucharlos mediante la exposición performática. Punto número ocho, que no tome esta literatura como una de menos calidad por no encontrarla en los estantes sino que sepa que los editores y publicadores no han hecho el máximo esfuerzo para que se den a conocer estos libros y esta nueva escritura. Punto número nueve, el lector debe enfrentarse ante un escritor con actitud apóstata y renegada pero que entienda que es una actitud ante los valores permanentes de su colectivo que a su vez los afilian en un mismo grupo generacional. Para culminar con este decálogo de cómo leer a un postmoderno: que el lector entienda que “la literatura es un discurso sobre el mundo, un conjunto de textos, un sistema alterno con una capacidad muy limitada de convertirse en reflejo de ello”. (75)


La parte del libro que mejor demuestra esta forma de leer, diría yo, es la unión de varias de sus partes como la primera colección: “1980 etcétera: textos y contextos” y el tercer punto de discusión dentro de la segunda parte “El narrador en la postmodernidad”. (123) Las demás partes del libro son reiteraciones necesarias con la presentación de los autores y sus obras, así como una colección de cuatro conferencias al final del libro bajo el título “Archivo de sordos” que muy bien representa la intención de promover esta nueva literatura aunque ya ha presentado los puntos más importantes en las secciones anteriores a esta.


A pesar de ser este un gran libro podemos mencionar ciertas fallas que debemos apuntalar para que el autor tome en consideración en próximas ediciones (que esperemos sean muchas). Se recomienda que la organización del texto sea organizada de manera más sistemática y concisa. Además, se sugiere una edición mejor revisada que resuelva varios errores tipográficos.


Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos es un libro que promueve una nueva forma de leer a los escritores de Puerto Rico del 80 al presente, haciéndoles justicia frente a los oídos sordos de la academia. A su vez, funge como catálogo dando a conocer el quehacer literario del país en los últimos 30 años.


El libro de Cancel debe ser considerado por todos aquellos que gustan de la literatura puertorriqueña, en especial los estudiosos de la misma y los que poseen una colección considerable en la biblioteca de su hogar. Un libro incluso para los académicos para que amplíen sus conocimientos sobre esta literatura que tanto gusta entre sus estudiantes y para que reconozcan que el canon tiene menos importancia para llevar a cabo las tareas literarias de un país.


Presentación del libro Literatura y narrativa puertorriqueña; la escritura entre siglos del escritor y profesor de historia Mario R. Cancel como parte de la clase 605: Estructuralismo y Semiología; que dirige la Dra. María de los M. Pérez Toro en coordinación con el Círculo Literario R- evolución expresiva

sábado 1 de marzo de 2008

La escritura entre siglos


lunes 28 de enero de 2008

La escritura entre siglos


Por su constitución, esta escritura requiere una lectura y una crítica también nueva, comprensiva, dispuesta a hacer transacciones y liberada de la autoridad de la herencia canónica. (pág. 157)


Desde mediados de la década del 80 se practican en Puerto Rico varios discursos narrativos diferentes al canon dominante de la narrativa setentista. De forma soterrada al principio, luego por medio de antologías en los 90, hasta el deslinde de un corpus narrativo amplio y contundente en lo que va de esta década, la nueva y novísima narrativa puertorriqueña ha conformado en los últimos 26 años un nuevo paradigma o, mejor dicho, varios paradigmas nuevos.


Este big bang de creatividad, sin embargo, no ha estado correspondido por una crítica creativa capaz de enfrentarla con meridiana solvencia intelectual. Salvo por los esfuerzos valiosos pero dispersos de un puñado de críticos, la mayor parte de la narrativa de nuevo cuño ha pasado desapercibida críticamente. Ya no.


La publicación de Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos de Mario R. Cancel (Editorial Pasadizo, 2007) llena con creces ese vacío crítico. No fue esa la intención del autor. Desde el prólogo, Cancel es enfático en sugerir las limitaciones de su texto al indicar que éste: (1) no intenta hacer un panorama exhaustivo del discurso narrativo actual en Puerto Rico; (2) es una exposición de su reflexión y lectura sobre un conjunto de autores; (3) es una reflexión de lectura, no un libro de crítica; y (4) su intención principal es estimular la discusión sobre el discurso narrativo actual fuera de la academia.


Si bien se agradece la modestia de Cancel, la lectura de Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos matiza algunas de estas presunciones. Dejando a un lado la lógica binaria, podemos colegir que el texto: (1) presenta un panorama del discurso narrativo lo suficientemente amplio para decirle al lector qué ha estado pasando en la narrativa del país en los últimos 26 años; (2) es una reflexión y lectura sobre un conjunto de autores y textos, y por lo mismo, más que como apuntes o notas reflexivas, el texto admite leerse como crítica literaria; y (3) como reflexión de lectura o como crítica literaria puede leerse y comentarse fuera o dentro de la academia.


Como texto medular que es, muchos y variados son los usos que admite, más de los que su autor previera. Aparte de un breve prólogo y una valiosa bibliografía al final, el libro se divide en tres partes. La primera la constituye el ensayo “1980 etcétera: textos y contextos”, el cual se lee mayormente como una amplia e inclusiva contextualización de la nueva literatura producida en Puerto Rico desde mediados de los 80 hasta el presente, con énfasis en la narrativa.


De este largo ensayo, nos resulta particularmente valiosa y reveladora la contextualización histórica, ideológica y cultural en la sección titulada “De la tardomodernidad a la postmodernidad: una propuesta de teoría cultural”. En ésta se discurre con agilidad conceptual sobre la teoría cuántica, la revolución de la información, la transición de la cultura logocéntrica a la iconocéntrica, el advenimiento del nuevo orden neoliberal y globalizado (con sus trillados trompeteos huecos del fin de la historia y demás fanfarrias apocalípticas), el impacto de este reordenamiento político y económico en la creación de un estado administrador que se afianza mediante la privatización, entre otros.


Este amplio contexto sirve de telón de fondo a la discusión pormenorizada sobre los rasgos más característicos de los discursos narrativos forjados en Puerto Rico desde mediados de los 80. Sustantiva, además, la pertinente correspondencia entre discurso narrativo y contexto histórico sin que ello implique una noción mimética y sociológica de la escritura.


En los apéndices de este primer ensayo, debemos destacar la voluntad inclusiva de Cancel, un rasgo notable en el resto del libro. El autor desdeña las jerarquías del gusto. Sus reflexiones son notablemente horizontales. No antepone un autor sobre otro, ni una obra sobre otra. De ahí, por ejemplo, que al discutir sobre la literatura producida después de 1990, dedique un apartado a comentar ampliamente las revistas literarias impresas y virtuales.


Pero, en definitiva, lo más notable de estos apéndices es la discusión de Cancel sobre “otras geografías” de la literatura puertorriqueña. Para ello se sirve de tres conceptos: la literatura (dominio de lo impreso), la visualitura (lugar del performero, en un espacio público) y la virtualitura (imperio de la red). Lo interesante del planteamiento del autor es que ausculta las afinidades, incluso la complementariedad entre estas formas de hacer literatura. Así, por ejemplo, la literatura impresa puede servirse de la virtualitura para promocionarse, así como la visualitura (del poeta performero) puede servir de preámbulo a la misma poesía impresa en papel.


Que estas nuevas geografías transgredan los límites de lo literario, según los parámetros universitarios, es obvio, pero Cancel, sagazmente, no aboga por la atención académica, sino que proclama con tino la paulatina obsolescencia de los juicios académicos ante esta “democratización de la creatividad”: “El cuestionamiento de si esa democratización beneficiará o perjudicará la literatura en general me parece peregrino en este momento. La pregunta de si esa literatura permanecerá o no también.


Estas promociones de escritores, los del 80 y el 90, han generado y continuarán generando nuevos lectores, espectadores y navegantes. El dictamen de los tribunales académicos ligados a la tradición universitaria importa ahora menos que en 1980, en especial porque se tiene cada vez más conciencia de la fragilidad de los mismos”. (pág. 86)


La segunda parte de Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos, constituida primordialmente por el largo ensayo “(Post)narrativa y escritura: un esquivo monólogo”, es la esencia del proyecto crítico de Cancel. En el ensayo se discute ampliamente la narrativa de los 80 al presente, pero desde sus discursos y prácticas escriturales más emblemáticos. Entre éstos se destaca el cultivo de la pararealidad y el ludismo como una respuesta a la depreciación de los relatos de lo nacional y otros paradigmas modernos de la historia, una estética matizada por la ciencia tecnológica, una exploración poco convencional de los géneros narrativos y el desdén de los narradores hacia la verosimilitud.


Se trata, en gran medida, de un rechazo bastante extendido de la noción mimética de la literatura y un vuelco hacia la intimidad y la exploración de otros mundos subjetivos. Nociones como originalidad e influencias pierden todo sentido, puesto que se parte de la premisa de que todo texto es en gran medida síntesis de otros textos precedentes y no siempre literarios. No es de extrañar que en esta escritura de entre siglos prolifere tanto el uso del pastiche.


La tercera y última parte, “Archivo de sordos”, es un acopio de cuatro conferencias dictadas entre 1992 y 2005, en las que Cancel discute sobre la representación de lo puertorriqueño en la literatura desde perspectivas poco aceptadas (y escuchadas) en la academia. A pesar de su interés, esta última parte resulta un tanto accesoria en comparación con las dos primeras. Complementa el texto, pero no resulta imprescindible.


Mucho más podría comentarse sobre Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos. Aquí sólo consigno algunos aspectos para invitar a su lectura. El texto, sin embargo, merece una mejor edición. El equipo de editores de Editorial Pasadizo debe y puede hacer un mejor trabajo. Son notables algunas faltas tipográficas que un buen corrector habría subsanado con facilidad y, en definitiva, la diagramación del libro, sobre todo en cuanto a la división de sus partes, pudo haber sido mejor. Pese a estas flaquezas editoriales, no dudamos en afirmar que estamos ante un texto imprescindible. Es el primer esfuerzo de envergadura por sintetizar la producción literaria más reciente, por lo que su valor literario e histórico no es ni será desdeñable por mucho tiempo para “los tribunales académicos” (la frase feliz de Cancel). Pero, aparte de su valor académico, en el texto se consigna una praxis de lectura vigorosa, dúctil e inclusiva, sin las taras de un canon literario que a la postre importa cada vez menos. Una cualidad de Cancel que muchos deberíamos emular.


Publicada en Plural en Línea

martes 18 de diciembre de 2007

Breves apuntes sobre Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos de Mario R. Cancel

En la mañana de hoy nos reunimos para dar inicio a las actividades de la Semana de Puerto Rico y qué mejor manera para comenzar que con la presentación de un texto que recoge gran parte de la producción literaria en nuestro país de los últimos 26 años. Antes de pasar al conversatorio sobre las letras puertorriqueñas, el libro y lo que éste representa para nuestra historia literaria quisiera presentarles unas breves disquisiciones con las que intentaré darles una idea del contenido y estructuración del texto del profesor Mario Cancel.

“Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos” publicado por la Editorial Pasadizo comienza con unas palabras liminares del autor en las que éste advierte el carácter inacabado de este proyecto, en el que no persigue incluir todos los pormenores de la producción literaria más reciente, sino presentar una amplia gama de opciones. Este texto, al igual que los silencios de la Historia, sólo puede reconocer y reflexionar sobre la contribución de unos, a la vez que descarta a otros. En otras palabras, Cancel aclara que la lista está incompleta y siempre abierta a modificaciones. Sin embargo, este esfuerzo investigativo constituye una respuesta necesaria ante la falta de referencias de primera mano que pudieran ofrecer una visión panorámica de la producción literaria de los últimos tiempos, además de provocar la discusión y reflexión sobre ella.


La primera sección, “1980 etcétera: textos y pretextos”, subdividida a su vez en otras seis partes y dos apéndices, constituye una especie de periplo a través de la literatura puertorriqueña desde mediados de la década del 80 hasta nuestros días. Este trasfondo es sumamente interesante y revelador. Por un lado, presenta una muestra variada del quehacer artístico del país, en la que sobresalen algunas de las figuras más conocidas, pero sin que esto implique el señalamiento de los nuevos adalides de nuestras letras ya que Cancel descarta tajantemente establecer modelos a seguir. Por otro lado, en el libro se presenta un panorama que abarca diversos aspectos históricos, económicos, políticos, ideológicos, sociales y culturales, lo que permite una visión de conjunto que facilita la comprensión del periodo y de las fuerzas que lo moldean. Asimismo, Cancel aclara que dichos escritores, si bien prescinden de las preocupaciones recurrentes de la literatura puertorriqueña como la identidad y la nación, no significa que estén ajenos a su momento histórico, ni a su entorno social y cultural. En esta sección del texto no pueden pasar por alto los apéndices en los que no sólo se presenta la discusión de diversos linderos literarios, así como las relaciones indisociables entre estos, sino la influencia decisiva que juegan los medios de comunicación y el impacto de la multiplicidad de foros en las producciones literarias. Se muestra cómo se conjugan la “literatura” en su sentido tradicional con otras variantes que surgen de las nuevas tendencias como la “visualiteratura” por la influencia del performero y la “virtualiteratura” en la que se impone la red, ambas vertientes están imbuidas por la era digital y la globalización. Estas nuevas influencias abren el paso a la discusión del impacto significativo de la era digital en la literatura, a la vez que nos lleva a reflexionar sobre las convergencias y divergencias entre las nuevas formas de discursos literarios y los tradicionales.


La segunda parte del libro “(Post) narrativa y escritura: un esquivo monólogo” consta de un extenso ensayo de cuatro partes además de dos apéndices. En estas páginas Cancel prosigue con la discusión del quehacer literario de algunos de los escritores de los últimos tiempos. Sin embargo, ahora profundiza en la consideración y exposición de las nuevas propuestas discursivas. Así, aparece el señalamiento de preocupaciones alternas planteadas en torno a asuntos tradicionales como lo nacional, la historia y su afán por la verosimilitud, la literatura, el progreso y sus cambios tecnológicos, entre otros. Por este motivo, Cancel destaca algunos de los recursos utilizados por estos escritores entre los que destaca: lo lúdico, los mundos internos, el intimismo, la intertextualidad, los elementos paratextuales, el absurdo, el humor con la preponderancia de la ironía y el cinismo, la influencia de la cultura de masas, el rechazo de la escritura mimética, el empleo de un lenguaje literario distanciado de lo soez, la violencia, lo grotesco, el erotismo, la narrativización del cuerpo y, en unos pocos, la tendencia al minimalismo, entre otros. Esto demuestra la actividad revisionista y altamente creativa de las generaciones jóvenes, lo que redunda en una amplia variedad de acercamientos que impulsan el debate y la reflexión crítica sobre la expresión creativa puertorriqueña de los últimos años.


“Archivo de sordos: conferencias diversas” es el provocador título de la última parte del texto y funge como un enfrentamiento con los académicos tradicionalistas para quienes los nuevos escritores han pasado inadvertidos. En este conjunto de conferencias y ensayos Cancel aduce los diferentes aspectos relacionados con la representación de lo puertorriqueño en nuestras letras de ayer y de hoy desde perspectivas cuestionadoras. Estos asuntos los ha tocado en las secciones anteriores, por lo que volvemos a encontrar discusiones relacionados con lo étnico, las discontinuidades y continuidades de las generaciones literarias, la identidad nacional y la historiografía literaria, entre otros. Este archivo de sordos también podría llamarse archivo de ciegos ya que la academia, en general, no sólo se niega a escuchar, sino que tampoco ve y, por lo tanto, no reconoce el quehacer de las nuevas generaciones ni sus planteamientos, lo que evidencia la caducidad y lo limitado de las posturas asumidas por la intelectualidad del país.
Igualmente valiosa resulta la sección de referencias mínimas en las que Cancel acopia antologías literarias, colecciones de cuentos y poesías, novelas, revistas, fuentes virtuales, así como textos de crítica literaria puertorriqueña, de teoría y de historia. En suma, esta parte sirve un doble propósito, por un lado, engloba una visión de conjunto de la producción literaria más reciente de algunos escritores jóvenes del país y, por otro, provee el andamiaje crítico, histórico y teórico que le imparte cierto soporte y facilita el entendimiento de las obras presentadas.


Describir brevemente el esfuerzo y afán investigativo del profesor Mario R. Cancel en su más reciente libro “Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos” no le hace justicia al esfuerzo titánico que el mismo supone. Pero, por lo menos resulta imperativo enfatizar y agradecer el trabajo de Mario, no sólo por presentarnos la proliferación de las nuevas voces insulares y por señalar los derroteros de nuestras letras, sino también por abrir el paso a la reflexión crítica, al debate y a la reevaluación de estas producciones.


Así que sólo me queda felicitar a Mario por este proyecto tan laudable que nos calma momentáneamente ante la carencia de referencias abarcadoras y críticas de las expresión creativa insular de las últimas décadas, pero a su vez nos deja a la expectativa y sedientos de libros futuros en los que no sólo retome el acopio, el reconocimiento y la discusión de las nuevas producciones, sino que se detenga en la reflexión profunda de éstas.


Por Maribel Acosta
Estudios Hispánicos-RUM
15 de noviembre de 2007
Sala Manuel y Josefina Álvarez Nazario

lunes 19 de noviembre de 2007

En las letras, desde Puerto Rico. Libros del 2007


Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos en la Universidad del Sagrado Corazón

Carlos Esteban Cana


No es pretencioso decir que la presentación de Literatura y narrativa puertorriqueña : la escritura entre siglos en la Universidad Sagrado Corazón marcó el inicio del segundo semestre del 2007 de manera contundente. En el salón de conferencias se dieron cita editores, escritores, historiadores, profesores y estudiantes, todos con el buen ánimo de escuchar las reflexiones de un panel integrado por Francisco Font, Alberto Martínez Marquéz y el propio Mario R. Cancel, acerca del libro en cuestión.

A continuación reproducimos unos fragmentos de lo que comentó Mario R. Cancel sobre su libro.
“Quiero que lo vean como un proyecto alternativo de interpretación y no como un libro de crítica. Esto de llamarlo un proyecto alternativo de interpretación implica que no se propone como un discurso autoritario. La intención es que no se le pretenda convertir en un método. El libro pretende ser también un ejercicio creativo. Cuando salimos de la interpretación autoritaria y entramos en la interpretación creativa aspiro que se lea como un libro de literatura, y que se lea como un texto ficcional más, lo cual es posible. Es un reto bien interesante pero se puede hacer. La interpretación debería ser siempre una invitación a la reflexión pero lamentablemente en el ambiente literario de Puerto Rico, la discusión sosegada, lo que algunos llaman crítica no es lo usual. Los libros salen al mercado. Los celebramos mucho. Los leemos un poco y los vamos poniendo en la esquina del anaquel hasta que, a la larga, los olvidamos. No nos damos cuenta de que siempre se puede regresar a un libro cuando uno es distinto. Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos pretende ser un diálogo, un monólogo, da igual. Y la estructura es bien simple. Un proyecto en tres partes bien sencillo”.





“La primera parte 1980 etcétera es una aproximación interpretativa a la historia cultural desde 1975 a 2005. Es una propuesta sobre la diversidad de formas y las adaptaciones de lenguaje que ha habido entre los escritores de los últimos 25 o 30 años afirmando toda una serie de elementos que yo interpreto como continuidades de una gran tradición. La tradición más rica de la narrativa puertorriqueña, la del 60 y la del 70, y nosotros dado que allí me vuelvo parte del asunto, me vuelvo parte del tema. Pero también tratando de apuntar toda una serie de discontinuidades, de pequeños diferendos, de re-interpretaciones de los procedimientos escriturales. Claro que es sobre lo cual se han cimentando unos cuantos para tratar de diferirnos de los otros como una generación nueva. Simplemente es una pugna. Una propuesta entre lo que heredamos y aquellos con lo que rompemos.”


“En la segunda parte (Pos) narrativa y escritura lo que se intenta presentar es una mirada nueva, la forma en que se articula la nueva mirada de los escritores recientes. Se trata de afirmar lo novedoso. Se desarrolla como un monólogo, porque yo no estoy hablando para nadie. La intención no es comunicarme con un sector específico sino hablar conmigo mismo después de una intensa temporada de lectura, y reconocer que la escritura reciente está bien centrada en el yo; lo que ha llevado a que, en cierto modo, se lea esta escritura reciente como una escritura descolectivizada que ha ido traicionando, por decirlo así, los principios más ricos de la tradición del 60 y del 70 que era totalmente distinta, una lectura que trataba de ser social, y que trataba de ser la traducción de un discurso pretendidamente colectivo”.


Archivo de sordos, la tercera parte del libro, es una parodia de la discusión literaria en Puerto Rico en cuatro conferencias. Digo parodia porque la discusión sobre la literatura más reciente se ejecuta entre gente que no escucha al otro. La primera tiene que ver con los múltiples narcisos que tenemos en nuestra literatura, que se miran al espejo y se consideran los mejores siempre. Y las otras tratan sobre el desmonte de unos mitos poderosos que sirvieron para modificar la escritura del 60 y del 70: la nacionalidad, la etnicidad, la caribeñidad y la generación del 1930”.

domingo 28 de octubre de 2007

Mario R. Cancel: De narrativa, escritores y una nueva geografía


Sobre Literatura y narrativa: la escritura entre siglos (Pasadizo, 2007)

Todo transcurre en esa brasa que la investigación literaria brinda con silencio, pero a su vez contumaz en su recorrido por los nombres, los climas palpitantes, la historia, el desvelo que nos da el descubrimiento. Cada autor echado a la vida por los ojos del lector, adquiere un soplo de viaje, de mensaje, o melodía sorpresiva. Las palabras siempre sorprenden, no tenemos memoria de cuáles terminan sucediéndose en una sola imagen, o de cuáles siguen naciendo una y otra vez en el tintero y su ciudad de signos, de negrísimos mosaicos terminados con luz. Un negro sobre blanco de asombro, de libertad en primera fila, de ruptura. Tintero inagotable, búsqueda por la creación y hacia la creación.


Allí el silencio tiene una diferencia que lo empuja a la magia; el historiador, ensayista y poeta, comienza a precisar la geografía que bajo la novedad brota de su contorno. Se escriben tramas, afluencias, ecos que sirven para escribir otros parajes donde, el escritor expuesto, habla de sus dominios, de sus lecturas en otras rúbricas, de otras miradas. El escritor expuesto, es un gran histrión dispuesto a desbocar el mejor escenario de sus palabras, entonces, la literatura camina iluminada en su grandeza.

Es un pálpito definitivo para Mario Cancel. Escribir sobre una literatura entre siglos, con rumbo robusto y noble, con innumerables fugas de expresión y, con búsqueda, es más que el aliento de investigar y escribir y asignarle nombre a la vendimia de escritores que nos sorprenden y marchan a la vanguardia. Esto hace pertinente su libro Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos de la joven Editorial Pasadizo. Entre siglos, ¿un viaje, un kilómetro donde avanzamos en un comienzo y nos descubre una edad desconocida para la escritura?

Todo comienza en el año 1985 durante un congreso de escritores celebrado en la UPR de Aguadilla. Todo comienza en un preclaro debate sobre la nueva escritura en Puerto Rico. La generación del 80 ascendía en un nuevo orden de temas y poesía, se planteaba nuevos ritmos a la expresión. Fueron las preguntas un límite volcado, sí, un descubrimiento sobre quiénes escriben y qué escriben, y qué buscan. En ese año 1985 la globalización abrió sus puertas para el mundo, quedando en el recuerdo el orden socialista y la guerra fría donde crecimos todos. Se comenzó a hablar en una pluralidad triunfante, soberana, dueña de su época y, de las próximas épocas.

Lo importante, nos señala Mario Cancel, historiador, ensayista y poeta, es que para comprender la literatura puertorriqueña tenemos que apropiarnos de un lenguaje distinto. Ocurre la metamorfosis esperada desde ese nuevo equilibrio mundial y Puerto Rico en sus letras no queda exento. No se difuminan los diálogos con los escritores del 60 y 70, diálogo que aún sigue fluyente y vivo. El incidente luminoso consiste en que el escritor, desde esa transición de los cambiantes ochentas, se plantea el mismo tema de maneras distintas, con una entrada a la posmodernidad; ocurre la continuidad y la discontinuidad. Este libro, revelador de tantos hitos, su autor lo ha definido como unos meros apuntes para una historia futura, y a su vez busca estimular la discusión sobre el discurso narrativo puertorriqueño de inicios del siglo 21 desde las afueras de la academia.

Nuestra literatura actual se nutre de la tecnología, la mediática, el performance y también de la música. Un poema puede salir libremente de su entramado clásico, ponerse maquillaje, menguar el blanco del papel donde fue escrito, adquirir voz propia, sonora y flameante, y ondular en un escenario, quedando grande en la mirada del espectador. Los poemas se leen con aroma de teatro. Los poemas son un teatro de segundos intensos, donde magia y exorcismo hacen una pira de novedad e ingenio. Mario Cancel, lo confirma como un evento más de los tiempos, necesario, importante, original.

En cuanto a los narradores, han ocurrido cambios desde lo minimalista hasta lo más abarcador. Nuestros narradores actuales escriben siempre en un proceso de revisión con disciplina y brillantez. Siempre quedan como alero a la expresión la identidad nacional, el país, la irresoluta condición política, pero otros temas van insuflándose, impartiendo un rigor también atractivo. Hay desconfianza en los proyectos sociales, en las instituciones que se sostienen con principios y normas. El tema social abunda, la sociedad abunda con una máscara gastada entre la fatiga y el silencio y nuestros narradores hacen el trabajo de denunciarlo. El lenguaje es diferente, nos dice Mario Cancel, pero intenso y pertinaz; la actitud cambia, pero se queda indistinta la norma del mensaje. Los que escriben en el siglo 21 son habitantes de la blogosfera, donde el destello tiene su propio idioma e imagen. Que la bitácora sea geografía de provocación e intento con la mejor palabra, enriquece nuestra literatura. Que esa bitácora expuesta donde la fotografía, la pintura, el dibujo en cielo raso, el conmovedor grafitti, dulce o irreverente se enrede a gusto con la letra sometida a una voz aún sin conocerse, impregna novedad al debate, intensidad a las ideas.
Preguntamos, sobre la vida y forma de la novela como género en Puerto Rico. Mario Cancel asiente que con la novela ocurren unas fluctuaciones interesantes que podemos destacar. Nos dice que la novela exige un rigor mayor en cuanto a tiempo y dedicación. La gran mayoría de nuestros autores divide su cotidianidad entre la vida laboral, la personal, y otros incidentes que mueven a la distracción.

El país no ha madurado mucho como para crearse un verdadero auge en cuanto a la publicación de novelas se refiere. Novelas, se publican. Cierto. Existe el deseo, cierto. El intento provoca la propuesta, muy cierto. Sin embargo, aún no hemos entrado en una atmósfera idónea para que salgan de la imprenta con más frecuencia. Otro detalle es que existe una presión sobre los narradores para que escriban novelas porque es un género que se vende bien, un detalle nefasto, porque la intención es meramente comercial y el escritor debe ser un ser completamente libre. De ese modo, si la novela habita el cauce de las letras, que sea bajo viento natural, que sea el escritor el dueño de su pauta bajo toda influencia y causa.

Idealismo, el escritor debe tener siempre una gran dosis de idealismo. Debe atreverse a tener una visión constante, imperturbable y si acaso, avasalladora. Mario Cancel, nos dice que esa actitud brindará muchos horizontes para con nuestros escritores contemporáneos; afortunadamente, contamos con autores que ya caminan por ese paralelo en una novela de excelencia. Sobresalen los nombres de Eduardo Lalo, Mara Negrón, Luis López Nieves, C.J. García, Rafael Franco, Marta Aponte Alsina y Francisco Font, entre otros nombres trascendentales.

Muy feliz con su próxima publicación Puerto Rico y su transformación en el tiempo, en colaboración con el historiador Héctor Feliciano Ramos, recoge la producción literaria en Puerto Rico hasta el año 2000 y bajo la rúbrica de Editorial Cordillera-Plaza Mayor. Este libro incluirá multimedia y propiciará la discusión y análisis de muchos sectores que es la intención de Mario Cancel. Deja claro que en cuanto al debate literario debe existir el deseo de ponernos a dialogar, democráticamente, sin inventario de razones, la de aquel, la mía, la nuestra, sino la de todos. Cada perspectiva expuesta tiene una causa, un peso y una contribución.

Así en nuestra literatura Mario Cancel cree en esa libertad de creación donde a veces se pierde el atisbo más contundente que un escritor debe tener en el trópico activo bajo su mirada: Una nueva geografía.

Por Marioantonio Rosa, poeta
Publicado originalmente en Claridad-En Rojo